domingo, 2 de diciembre de 2012

Herman Wijns, el pequeño pastor. Una pequeña biografia para los sacerdotes

Herman Wijns y el logo de "Amigos de Herman"
Nadie hay en la tierra más grande que el sacerdote. Con la celebración de la Santa Misa, hace presente sobre el altar a Jesús, el Hijo de Dios mismo, inmolado por nuestra salvación. En la confesión de nuestras culpas, él como ministro de Dios, nos da el perdón de nuestros pecados. El sacerdote pues, lleva a Dios a los hombres y a los hombres a Dios.

Sin embargo es un hombre necesitado de ayuda y apoyo. Quien piensa en el sacerdote así, de esta manera, a su grandeza y también a su fragilidad, no puede hacer otra cosa que amarlo y rezar por él, ofreciendo la vida por todos los sacerdotes de la Tierra. Los primeros que lo entienden son los humildes y los pequeños, como el jovencísimo Herman Wijns del que os quiero trazar unos breves rasgos biográficos.

Nació el 15 de marzo de 1931 en Merksen, muy cerca de Amberes (Bélgica). Su padre era un rico comerciante y su familia gozaba de un cierto desahogo económico. De sus padres aprendió a rezar cada día, por la mañana y por la noche, a participar en la Santa Misa los domingos y a querer bien a todos. Creció convirtiéndose en un amigo de Jesús. Un día, volverá a casa de sus juegos y encontró a su padre rezando a la Virgen con el rosario: “Quiero rezar también contigo” . Desde entonces, cada día el rosario. A penas tiene cinco años, pero es muy inteligente. Sus padres lo inscriben en la escuela regida por buenos religiosos. Cada trimestre las notas son mejores. En el colegio, Herman se apasiona por todo, pero especialmente en conocer más y mejor al Señor, estrechando una cada vez más estrecha amistad con Él.

Es el primero de la clase, pero está siempre pronto a ayudar a todos. Acepta con gusto los pequeños sacrificios del estudio, de la disciplina, del respeto a los demás.

Por la mañana tempranísimo, ve a su padre salir de casa. “¿Donde vas? –Voy a Misa. –Papa, vengo también yo.”- decide al instante. Desde aquel día el padre le explica qué es la Santa Misa y Herman aprende que Jesús renueva su sacrificio sobre el altar y santifica a sus amigos con su Cuerpo. Comenta: “ Es una cosa maravillosa. ¿Cuándo podré yo también recibir a Jesús?.

En su parroquia, en la primavera de 1937 empieza a asistir al catecismo para prepararse a la 1ª Comunión. Tiene sólo seis años pero insiste a sus padres y al párroco: “Quiero prepararme también, quiero recibir esta año la Primera Comunión” . El 14 de julio de 1937 realiza su gran sueño: recibe a Jesús Eucaristía por vez primera, realmente desde pequeño enamorado del Señor.

Desde aquel momento asistirá a misa cada día, siempre con la Comunión acompañado de una confesión frecuentísima y regular, de la oración y de un intenso compromiso de vida cristiana. Un día su padre le pregunta: “¿Que quieres ser de mayor?” La respuesta no se deja esperar: “Primero aprenderá a servir la Misa, después me haré sacerdote.” Le responde el padre: “Tienes que prepararte siendo cada día mejor, ofreciendo a Dios tus sacrificios”. El sacerdocio se convierte en su grandísimo sueño para el futuro...

Herman comprende que por Jesús debe estar dispuesto a todo y se impone diversas mortificaciones aceptando con amor las pruebas que va encontrando. Su tía le regala un par de zapatos nuevos que sin embargo le molestan y le duelen. Acepta ponérselos para un largo paseo por la ciudad: un verdadero martirio sin lamentarse, ofreciendo todo a Jesús, contento de sufrir por Él, por la santificación de los sacerdotes y por hacer contenta a la tía.

Durante el verano, en Amberes hace un calor insoportable: Herman, pensando que Jesús en la cruz sufrió una gran sed, rechaza beber agua fuera de las comidas, por su Amor, y por poder ofrecer alguna cosa a su Amigo, expresando su amor en cosas concretas. Durante el invierno de 1940-41 el clima es gélido y le salen unos grandes sabañones en los pies. “No salgas” -le suplica la madre. Le responde: -“No puedo, Jesús me espera en Misa".

Reza y ofrece preparándose a ser en el mañana un santo sacerdote y para que otros chicos escuchen la misma llamada de Jesús a la misión sacerdotal.

Herman, monaguillo
Mientras tanto llega una gran desgracia a la familia: el señor Wijns aceptó avalar a un compañero de trabajo en dificultades, y este se arruina. De esta manera, por ayudar a un amigo, pierde todo, el trabajo y el negocio, cada día más pobre. Pero tiene una gran fe y no se desespera: reza cada día más el rosario a la Virgen.

Aunque comprende el drama de su familia, Herman no se asusta, aunque ahora le toque aceptar muchas renuncias. Conforma a sus padres y los anima a rezar: “Recemos y todo se arreglará “Mamá, no estés triste, si rezamos bien papá recuperará su trabajo"

Todas las tardes con su padre van a hacer la Visita al Santísimo y rezan juntos el rosario. En casa ni para comer tienen. Él no se lamenta y a la salida del colegio gana un dinerillo haciendo pequeños recados, contento de poder ayudar en casa.

Mientras un día reza el rosario con su padre, su madre le suelta enojada: “¿Para qué sirve rezar tanto? Dios no nos oye.” Herman responde: “Mamá, la fuerza de la oración consiste en la perseverancia. El Señor me escuchará”. El día después al volver de misa le pregunta a la madre: “Ya no te veo rezar. ¿Por qué no vienes a misa con nosotros”. “A ti no te importa lo que yo hago”- le espeta la madre. Pero Herman le rebate implacable: “Un día, papa y yo estaremos en el Paraíso, en cambio, ¿tú donde estarás?"

Continua fiel a su programa: Oración y penitencia. Se levanta prontísimo, a las cinco de la mañana (las seis del horario actual), corre hacia la iglesia, desgrana su primer rosario, asiste a misa. Después de comer, el segundo rosario; por la noche, el tercero. Y es solo un niño de 9 años.

Herman con sus compañeros de Colegio
Bélgica es azotada por la guerra. Las tropas alemanas han invadido el país y patrullan por las esquinas, sembrando miedo. Pero Herman se fía de la Virgen: “Es nuestra Madre y nos ayudará”. Es monaguillo y sirve al altar. El padre le dice que tendrá que acudir cada día, también en vacaciones y renunciar a alguna excursión que otra. Herman acepta cualquier condición a cambio de estar cerca de Jesús que desciende al altar y se ofrece al Padre.

Sabe responder a todas las preces en latín, sabe incluso abrir el misal por la página que corresponde a la misa del día. Vuelve de su servicio radiante.

“Si quieres obtener alguna gracia del Señor, decídmelo a mi que estoy más cerca a Él”. Está enamoradísimo de Jesús Eucaristía y le repite mil veces al día: “Te amo”. No se olvida de Él ni durante los juegos”. Y vive para convertirse en un santo sacerdote para que a la Iglesia no le falten santos sacerdotes. Parece que no piensa ni ve otra cosa.

Su pena más grande es que su familia esté aún sin trabajo. Con una grandísima fe decide resolver él la triste situación. Empieza una novena a la Virgen, después una segunda, y una tercera…hasta veinticinco novenas.

En el último día, después de 25 novenas, papá Wijns encuentra trabajo en el Ministerio. Comenta Herman: “¿Veis cómo cuando se persevera en la oración uno consigue todo de Dios?”
Vive alegre y feliz, pensando únicamente en ser sacerdote y que los sacerdotes están llamados a santificar a las almas y a prolongar a Jesús en el mundo.

El 24 de mayo de 1941, como cualquier otro día, ayuda en la misa a su párroco. Al acabar el párroco le pregunta : “¿De verdad quieres ser sacerdote?” . Responde decidido: “Sí, sólo sacerdote”.

La tarde de aquel mismo día, encuentra por la calle un crucifijo, lo lleva a casa, lo limpia, lo besa, lo cuelga en su habitación diciendo: “Tengo que ofrecerle la vida en reparación por los pecados del mundo, por los llamados al sacerdocio."

Al atardecer, jugando con sus amigos, cae y queda herido gravemente en una pierna, perdiendo mucha sangre. En el hospital sufre dos intervenciones muy dolorosas. El 26 de mayo, plenamente consciente, se confiesa, recibe a Jesús Eucarístía en el Viático y la Extremaunción.

Está tranquilo, con una grande alegría en su rostro, como quien va a una fiesta largamente esperada. El sacerdote que lo asistió le oyó murmurar: “In saecula saeculorum. Amén” . Al instante partía para ver a Dios.

Su párroco frente a él
Nada distinguía a Herman Wijns de otros chicos de su edad: los mismos juegos, las mismas sanas carcajadas, el mismo gusto por vivir. No obstante, más allá de las apariencias del todo ordinarias, otra exigencia noble y santa había tomado forma en aquel corazón sediento de Absoluto: entregar su vida a Dios y a las almas a través del sacerdocio. El chico no dijo por casualidad un día a su madre: sacerdote o nada. Toda la vida de Herman se apoyaba en esas palabras. El sentido de la oración y el sacrificio que nuestro predestinado cultivará desde su uso de razón, no tendrá otro objetivo: conocer a Cristo por María en el misterio de la Santa Eucaristía.

Así para vivir más cerca de su Divino Maestro, tomó la resolución de ser monaguillo. Cada mañana, hasta el día del brutal accidente que lo arrebató de este mundo después de largos sufrimientos, Herman emprenderá, sin nunca desfallecer, el camino hacia la iglesia, para servir la primera misa. Su fidelidad al deber, a la oración, al rosario cotidiano pero también su dulzura, su afabilidad constante y su perfecta obediencia se convertirían en poderosos instrumentos de apostolado y de conversión. Numerosos testigos dan fe de las curaciones y milagros espirituales que obtuvo de la Divina Misericordia, tanto en vida como después de su muerte.
 
Su tumba, a más de 70 años de distancia de su fallecimiento, es meta de peregrinaciones y lugar de oración. Herman es conocido en todo el mundo. Quien lo invoca es curado en el cuerpo y en el espíritu. Muchos alejados de la fe, leyendo su vida, reencuentran a Dios.

Tras su muerte, un ilustre religioso, el P. Baudouin de Termonde comentaba: “Herman tenía un único sueño, un grandísimo deseo, el de hacerse sacerdote. Murió a los diez años sin conseguirlo. Pero ante Dios fue sacerdote de deseo”.

Hay que acudir a su intercesión para obtener de Dios santos sacerdotes para su Iglesia. Que esta biografía sirva para la santificación de nuestras vocaciones y de nuestros sacerdotes. De ellos estamos necesitados.

Prudentius de Bárcino

11 comentarios:

  1. Gracias Sr. Prudentius, por publicar este hermoso testimonio de Herman Wijns, que gracias a ver rezar a su padre, se sintió impulsado a acompañarle, para el final de su vidad llegar a ser un sacerdote de deseo.

    Tambien se dice que Juan Pablo II, le marcó mucho en su espirualidad, cuando era pequeño, ver a su padre de rodillas rezando.

    Asi podríamos dar tantos ejemplos de almas que se han santificado gracias al testimonio de sus mayores y a veces de los pequeños de la casa por lo que una vez más se demuestra el gran poder de la oración tanto en las adversidades como en los momentos favorables o en elos que todo te sale bien, tanto en unos como en otros para saber pedir o dar gracias a Dios con humildad ya que todo lo recibimos de Él.

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  2. ¿Se puede solicitar la intercesión de quien no es santo ni beato? disculpen mi ignorancia al respecto, pero es una duda que agradecería me aclarasen.

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    1. Amigo Carlos:

      Beatificación ¿Qué significa "beatificación"?

      Beato es un título otorgado a las personas que son particularmente justos, que vivieron fielmente, y por cuya intercesión delante de Dios han obrado un milagro.

      Un Santo es un Beato por cuya intercesión delante de Dios - después de su beatificación - obra otro milagro.

      Aún cuando las beatificaciones y canonizaciones están reservadas al Papa, la postulación de ls candidatos se realiza desde la base.

      El proceso de beatificación Si alguno después de alguos años después de su muerte, normalmente cinco según el CDC, sigue atrayendo la atención y se convierte en objeto de culto, entonces una persona u organismo puede actuar como peticionario y postulador para la beatificación y asumir los costos del proceso.

      La investigación debe surgir en la diócesis donde ha fallecido la persona. Si la fama de santidad es demostrada, entonces comienza el proceso para recoger todas las fuentes de información y el testimonio de los testigos. Se analizan también los milagros atribuidos por la intercesión del candidato. Una vez terminado el proceso diocesano, entonces la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos en Roma confirma que el candidato ha vivido en grado heroico las virtudes teologales y morales. La Congregación informa al Papa el resultado obtenido y, una vez el Papa lo aprueba, entonces la Congregación emite un decreto que declara al candidato "Siervo de Dios" o "Venerable". Entonces la Congregación se ocupa de la verificación de los supuestos milagros. Esto será evaluado por cinco expertos, por lo general, médicos. Si por lo menos tres de cinco médicos dan un informe positivo, entonces el informe se presenta a una comisión de teólogos, seguido por otra de obispos y cardenales. Estos le comunican su decisión al Papa, quien ahora determina si se puede proceder a la beatificación. Para Herman, esto sucedería en una ceremonia que tendría lugar en Merksem. La Santidad no se limita a los santos canonizados y a los beatos. Todos los que viven o han vivido en la fe y con sentido de la justicia, son santos. Los santos canonizados son santos porque reciben culto especial de la gente, gesto que posteriormente recibe la aprobación de las autoridades eclesiásticas.

      Según parece en el caso de Herman, ya se ha iniciado ese proceso y lo primero que se hace es empezar a divulgar las virtudes de la persona mediante la impresión de estampas con una oración para pedir su intercesión. medaññas, biografias, etc.

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  3. Aunque no venga al caso, pero por su actualidad sería interesante que Martínez, tan fiel al Papa, creara un twiter, sería muy interesante.
    ElCidCabreador

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    1. No, no viene al caso, pero para su información decirle que ya lo tiene: @sistachcardenal

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    2. Jesús!!!! Ahora me pongo; y a ver si me pongo al día
      ElCidCabreador

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  4. Amigo Carlos, Espero contestar a su pregunta

    Beatificación ¿Qué significa "beatificación"?

    Beato es un título otorgado a las personas que son particularmente justos, que vivieron fielmente, y por cuya intercesión delante de Dios han obrado un milagro.

    Un Santo es un Beato por cuya intercesión delante de Dios - después de su beatificación - obra otro milagro.

    Aún cuando las beatificaciones y canonizaciones están reservadas al Papa, la postulación de ls candidatos se realiza desde la base.

    El proceso de beatificación Si alguno después de alguos años después de su muerte, normalmente cinco según el CDC, sigue atrayendo la atención y se convierte en objeto de culto, entonces una persona u organismo puede actuar como peticionario y postulador para la beatificación y asumir los costos del proceso, por ello se imprimen estampas con una oración pidiendo su interseción, medallas libros sobre su biografia para dar a conocer la vida de esa persona, etc.

    La investigación debe surgir en la diócesis donde ha fallecido la persona. Si la fama de santidad es demostrada, entonces comienza el proceso para recoger todas las fuentes de información y el testimonio de los testigos. Se analizan también los milagros atribuidos por la intercesión del candidato. Una vez terminado el proceso diocesano, entonces la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos en Roma confirma que el candidato ha vivido en grado heroico las virtudes teologales y morales. La Congregación informa al Papa el resultado obtenido y, una vez el Papa lo aprueba, entonces la Congregación emite un decreto que declara al candidato "Siervo de Dios" o "Venerable". Entonces la Congregación se ocupa de la verificación de los supuestos milagros. Esto será evaluado por cinco expertos, por lo general, médicos. Si por lo menos tres de cinco médicos dan un informe positivo, entonces el informe se presenta a una comisión de teólogos, seguido por otra de obispos y cardenales. Estos le comunican su decisión al Papa, quien ahora determina si se puede proceder a la beatificación. Para Herman, esto sucedería en una ceremonia que tendría lugar en Merksem. La Santidad no se limita a los santos canonizados y a los beatos. Todos los que viven o han vivido en la fe y con sentido de la justicia, son santos. Los santos canonizados son santos porque reciben culto especial de la gente, gesto que posteriormente recibe la aprobación de las autoridades eclesiásticas.

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  5. Gracias por esta información, yo desde hace tiempo invoco la protección de Nenolina, una joven de 5 años, que esta enterrada en la Iglesia de la Santa Crocce en Roma, como rezó mucho concede por su intercesión mucho, con mi esposa el año proximo iremos a Roma a darle las gracias por un favor que estamos recibiendo. Si Carlos por la comunión de los Santos puedes pedir la intercesión de muchisimos que etan en camino de santidad, te informo que las miles de gracies que se inscriben en su memorial, son la base para abrir el proceso de beatificación, donde se precisa no un favor sino un gran milagros, generalmente una curación de un desahuciado para terminar el proceso. Rezar mucho, no paremos de pedir y Jesús nos enviará obreros para la vid. Los seminarios se llenan rezando mucho y mortificandose no haciendo el kumbaya,

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  6. Por lo leído, el proceso de canonización es el siguiente:

    1º Siervo de Dios
    2º Venerable
    3º Beato
    4º Santo

    es.wikipedia.org/wiki/Siervo_de_Dios
    www.san-pablo.com.ar/rol/?seccion=articulos&id=3416

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  7. Estupendo relato....ejemplo de cristiano y semilla de conversiones. Estos casos son los que da gusto conocer.

    Para Carlos, decirle que según mi modesto entender, se puede solicitar la intercesión de cualquier alma, independientemente de que en la tierra se le haya beatificado o no. Está disfrutando del Señor por lo que lo tiene fácil.

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  8. Hoy en La Vanguardia (lunes 3 diciembre), hay un artículo de Hilari Ragués muy interesante sobre las "Raices del nacionalismo". Define dos ramas, la católica de derechas y otra inespecífica.

    Las dos únicas ramas del catalanismo tienen sólo dos padres fundadores con suficiente madurez expositiva y programática:

    1. Catalanismo católico, con el venerable obispo de Vic Torras i Bages, en su libro "La tradició catalana" (1892), respuesta a "Lo catalanisme".

    2. Catalanismo ateo-masónico de izquierdas, de Pi i Margall y sobretodo, Valentí Almirall con su libro "Lo catalanisme" (1886). Ambos, Pi y Almirall, eran amigos íntimos del gran masón catalán Rossend Arús i Arderiu (me parece de nombre simbólico "Fivaller").

    El obispo Torras i Bages plantea su catalanismo no desde el ámbito de la cuestión técnico-jurídica de las instituciones (república, federalismo, constitución), como hace Almirall, sino desde el punto de vista de la adecuación de la legislación a la ley divina y natural, superando, además, a los carlistas con su tradicionalismo absolutista e integrista, y también a los regionalistas románticos con su preferencia al derecho, la historia, el folclore y la lengua.


    También el La Vanguardia, en su página 30, por primera vez en su historia, hace mención explícita a doble página central, a la cuestión de la violencia revolucionaria de la II República y de la Generalidad de Companys (en realidad, a los crímenes contra la Humanidad y genocidio de los patrulleros y del SIM), en el artículo de Josep Massot (¿será el Josep Massot i Muntaner, monje de Montserrat?), titulado ¿Qué hizo mi padre en 1936?, en referencia a la búsqueda biográfica de la hija de Manuel Escorza del Vall -a los nombres expuestos (Dionís Eroles, Jospe Ansens, Aurelio Fernández) sumen Eduardo Barriobero-, una auténtica rebelión de La Vanguardia contra la memoria histórica oficial auspiciada por Zapatero y el Tripartito, puesto que da el número exacto de patrulleros de ERC-ACR, UGT-PSUC, CNT y el POUM. Todo un hecho histórico en can Godó.

    Increible.

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