viernes, 26 de octubre de 2012

Capítulo 11: Decadencia del Canto Gregoriano

Johannes Ockeghem, sochantre de Amberes
El extraordinario incremento y el excesivo favor universalmente encontrado por las nuevas formas medievales del canto litúrgico, llevaban consigo el germen de la decadencia y el resultado sería funesto para la conservación y el desarrollo del mismo canto.

Afirmó De Santi en un artículo en La Civiltà Cattolica de 1891 que la naturaleza silábica y más regularmente rítmica de las nuevas melodías, al ser de mejor comprensión para el pueblo fue preferida por encima de la antigua melodía litúrgica; y así como en la misma liturgia, por razón de los tropos y las secuencias , se arrinconaron no pocos cantos neumáticos y los júbilos sin palabras, paralelamente se fueron perdiendo, primero el gusto, y después el recto concepto del ritmo libre gregoriano en sus formas más floreadas. Tenemos testimonios en muchos manuscritos donde la melodía gregoriana a pesar de ser materialmente conservada, aparece disgregada por numerosas barras y neumas descompuestos, signo de haber perdido el antiguo método de ejecución y haberlo sustituido por uno silábico, convirtiendo el gregoriano en algo martilleado, casi a ritmo de batuta.

No menos terrible fue el perjuicio causado al canto litúrgico por el nuevo arte de la diafonía y el discanto, surgido en el siglo IX y X y desarrollado en los siglos sucesivos y extendido desde los países septentrionales de Europa hasta los mediterráneos.

En la diafonía, llamada comúnmente organum, la melodía gregoriana que era ejecutada por un cantor era acompañada por una segunda voz, vox organalis, que a imitación del órgano (instrumento) procedía en la quinta superior o en la cuarta inferior, o viceversa.

Glosas para el Cantus firmus
En el discanto, un cantante tenor cantaba una melodía gregoriana fija ( cantus firmus ) pero con las notas reducidas a igual medida (normalmente un compás ternario), y otra voz ( discantus ) lo acompaña con improvisaciones. La palabra en este sentido viene del término discantus supra librum (discanto "según el libro"), y es una forma en la que sólo la melodía está anotada, mientras que se asume que irá acompañada de una polifonía improvisada. El discantus supra librum tiene reglas específicas que rigen la improvisación de las voces adicionales. Aquí los cantantes se abandonaban a florituras siguiendo los más extravagantes caprichos.

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Tratamiento por Monteverdi del Canto firme
del Ave Maris Stella
La primera referencia de un artista-tenor que tenemos es la de Johannes Ockeghem (1410-1497), cantor franco-flamenco de la catedral de Ntra. Sra. de Amberes.

Más adelante, a la voz principal del tenor que tenía su melodía gregoriana independiente, y a la del discantus, se añadió una tercera (motetus) o una cuarta melodía (triplum, quadruplum..) de modo que la primera, el cantus firmus formase la norma y el fondo de las otras voces en movimiento.

Como resulta fácil imaginar, todas estas novedades y extrañezas de la música mensurata (medida) dañaron fatalmente al ritmo libre gregoriano y su tradicional interpretación. La práctica de la diafonía llevó a alargar, individualizar, separar cada nota de los grupos neumáticos. La unidad de estos grupos, delicada, espiritual y eminentemente cuantitativa, fue resquebrajada, y el ritmo original cada vez más olvidado.

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Juan XXII
El Papa Juan XXII en 1322 intentó proscribir severamente tales abusos, reivindicando el honor y la integridad del canto sacro. Pero sus esfuerzos no fueron eficaces. Al surgir la polifonía y triunfando esta por doquier, la tradición gregoriana permaneció sólo en los códices y los numerosos grupos de notas acabaron siendo miembros disgregados y sin vida.

Basta ver el modo con que los polifonistas del siglo XV disgregaron las melodías gregorianas para utilizarlas como cantus firmus de sus composiciones, y rápidamente se comprenderá que estos habían ya perdido toda idea del ritmo gregoriano. Es conocida, por ejemplo, la poca estima que los cantores del siglo XVI, la época de Palestrina, tenían hacia el canto gregoriano, persuadidos como estaban, de que había muchas cosas en este, contrarias a las leyes del arte musical. 

Dom Gregori Maria


3 comentarios:

  1. ¿Eran intentos de hacer polifonía, en base al "catus firmus" o realizar unas exhibiciones de toto decorativo.Seguramente que las irrupciones improvisabas, aunque de buenas voces "al canto(?)harían decaer, quizá,la pureza melódica del mismo cantus firmus de su melodía diseñada o dibujada.Curioso lo de los polifonistas del XVI.Ellos inauguraban una nueva etapa musical.
    Pregunta:¿Hay en Barcelona una escuela de gregoriano para resituarlo en la liturgia?.Lo sieto como cangto universal.Que no decaiga.Gracias Dom Gregori por sus escritos de gran experto.Lo mejor de la web de Germinans.

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  2. SÁBADO 27 OCTUBRE (21:00 HS.) - CONCIERTO MÚSICA SACRA EN BARCELONA

    Nuestra amiga Elisabeth Eckart, Presidenta de la Asociación Canónica Musical CANTORATA, os invita a un concierto de música sacra en la Parroquia Nostra Señora del Roser (Barcelona) el sábado 27/10/2012, de 21:00 a 22:00hs. CANTORATA es una iniciativa creada a raiz de la visita y consagración de la Basílica de la SAGRADA FAMILIA por el Santo Padre, hace ahora tan solo 2 años. Para más información podéis visitar la web: www.cantorata.org.

    Por favor, hacedlo extensivo a todos los contactos que tengáis y que puedan estar interesados.

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  3. Hay una entrevista a Marcel Peres, «Reconstruir una memoria litúrgica»:

    http://info-caotica.blogspot.com.ar/2012/01/marcel-peres-reconstruir-una-memoria.html

    Es recomendable.

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