lunes, 27 de agosto de 2012

El pandemónium post-conciliar (y IV)

La barraca-capilla de Sant Tarsici
Abelard Sayrach i Fatjó dels Xiprers era un buen hijo de la alta burguesía catalana. Su padre, Manuel Sayrach Carreras , arquitecto y escritor, tiene entre sus grandes obras la llamada casa Sayrach, en la esquina de la Diagonal barcelonesa con Enrique Granados. Su aristocrático segundo apellido proviene de la masía Can Fatjó dels Xiprers, actualmente en el término municipal de Cerdanyola. Su madre, Montserrat Fatjó dels Xiprers , falleció cuando Abelard contaba con tan sólo un año. Su padre moriría cinco años después. Quedaron cuatro hermanos huérfanos: Manuel y Narcís , que se dedicaron al mundo editorial y Jaume-Patrici y Abelard , que fueron ordenados sacerdotes. 

Abelard había empezado a estudiar medicina, pero lo dejó a los 20 años para entrar en el seminario. Era el año 1950. Tenía una salud quebradiza, habiendo contraído la tuberculosis con 16 años, por lo que tuvo que ser recluido en un sanatorio. Cuando estudiaba en el seminario recayó gravemente y estuvo a punto de morir. Ordenado en el año 1958, estuvo destinado como vicario en Gavà y después en Pueblo Nuevo (conocido como el Manchester catalán). Eran barrios extremadamente pobres. El choque evidentemente fue brutal. Un niño bien de la Diagonal , hijo de “Senyors de Barcelona”, aterrizaba en un barrio obrero e industrial, donde se hacía presente el aluvión de inmigrantes, preferentemente de Andalucía y Extremadura. La conversión fue tremenda. Se puso a trabajar como empleado de una fábrica y empezó a adquirir conciencia e impulso revolucionario. 

En tiempos del arzobispo Modrego se había erigido en el barrio de Trinitat Nova la parroquia de San Tarsicio y allí fue destinado Abelard Sayrach, como primer párroco, en el año 1966. El templo era un barracón provisional en la parte alta del barrio, una de las zonas más deprimidas de Barcelona en aquella época. En su interior no había imágenes de santos ni signo eclesial alguno. Al revés, se negó en rotundo a incorporarlas, pues era firme partidario de reducir al máximo los aspectos de culto y sacramentalización. 

El decía que era un obrero más del barrio, por ello iba en metro con la radio pegada al oído, fumaba Celtas y en el bar pedía la bebida más fuerte. 

Sus feligreses no le siguieron y acabó solitario y enfermo. Su final fue trágico. Murió de cáncer con 46 años, negándose a recibir la extremaunción que le quiso administrar el capellán del hospital. Era el 17 de mayo de 1976.

El cardenal Jubany siempre lo había tratado con desdén. Cuando pocos días antes de morir lo visitó y le dijo que ofreciese su sufrimiento a Dios, porque era un hombre de gran valor, Abelard le espetó: "¿Qué clase de teología es la suya, que ahora que no puedo hacer nada me habla de valor y cuando dedicaba todas mis energías a los otros, ni se interesó por lo que hacía?" 

Su corto peregrinar en la tierra no aportó fruto alguno. La barraca-capilla quedó en desuso y nadie la encontró a faltar, hasta que el arzobispado la extinguió como parroquia en el año 1983. Ya no tenía ningún sentido. Había nacido y muerto con él y su cierre evidenciaba el fracaso tanto de su teoría como de su práctica. 

Tres meses antes de morir dejó un poema que se corresponde con la verdadera realidad de ese pandemónium post-conciliar que les he contado en estas cuatro entregas. 

Al menos, Abelard Sayrach fue sincero: 

Jo que volia transformar
l'Esglèsia universal!... 
Jo que volia transformar
la societat mundial!...

Sento que el meu camí
aquí, ja és acabat.
Sento que Déu em crida
al seu costat.

I al meu barri,
què he transformat?
Ni el mateix barri,
ni l'Esglèsia local!

Res acabat no he deixat.
Déu meu, Déu meu!
Sento que em crides,
I jo, alegre, et responc,
aquí estic, ja preparat!

I miro al darrere meu,
i veig que sí, quelcom he deixat,
un esperit, un anhel,
unes ganes de seguir lluitant,
per a canviar les persones, l'Esglèsia, la Societat !

Oriolt

12 comentarios:

  1. Una pregunta: ¿Verdad que el cura rojo y renegado Salisach que vive en esta misma casa de la Diagonal no es el mismo que Sayrach?

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    1. La única verdad es que más que cura era un hombre, un hombre bueno que lucho contra el fascismo y fascistas como tu, pero sobre todo lucho por la igualdad de las personas, yo soy de la trini y no consiento que personajuchos manchen el nombre de una persona honorable.

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    2. No se quien eres , pero tienes toda la razón Abelard, fue una persona muy entrañable, siempre dispuesto a ayudar, me acuerdo cuando con pico y pala, arreglaba el Centro Social. Fue el único en la diócesis, que entendió la revelación del Concilio Vaticano II y lucho con todas sus fuerzas para llevar a una juventud dispersa al encuentro de Dios. Gracias Abelard y sí tu trabajo ha dado mucho fruto

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  2. Lamentable desperdicio de talento, no como el de su padre, que aprovechó al máximo en esta casa modernista prodigiosa, aunque nunca fue "arquitecto" ya que en aquellos tiempos, el título era honorífico y se daba en contadas ocasiones, obteniéndose el facultativo de "maestro de obras" al final de la carrera de bellas Artes, con la especialización "arquitectura". Puedo decir que el cáncer te puede pillar hacia los cuarenta, que puedes haber sido obrero "de verdad",que puedes haber fumado "celtas" y haber tenido otros logros en la vida, es cuestión de empeño, de vocación y de no mitificar la vida en marcianadas extravagantes.

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  3. Cardenal el Dr. Modrego? Creo que no. Fue Obispo de Barcelona. A raiz del Congreso Eucaristico de 1952 se le dio el título de Arzobispo a título personal siendo Arzobispo-Obispo. En 1964 se le dio el título de Arzobispo al elevar la diócesis a rango de archidiócesis.El Dr. Jubany fue el primer arzobispo de la época moderna elevado al cardenalato.

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    1. Abelard...los de la Trinitat siempre te recordaremos y siempre estarás con nosotros.

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    2. Isabel, tienes razón . Abelard siempre estaras con nosotros y lo que sembrastes ha dado y esta dando fruto

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  4. El fenómeno sociológico de una total ruptura de sus vivencias en un hijo de la alta burguesía, con altos anhelos misioneros no claramente definidos, al ser introducido de golpe y sin mediaciones en medio de un barrio obrero constituído por inmigrantes, está cantado de antemano. Hemos vistos tantos casos... A esto es más difícil que le ocurra a un burgués normal, de clase media, que ya desde su infacia, sea en el colegio o en el barrio, ha convivido con aturalidad con gente pobre y sencilla.

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  5. Que triste. Los motivos por los que se hizo revolucionario, como en tantos curas progres, son muy loables y seguro que su intención será recompensada en el cielo, pero como dice Iñigo, que desperdicio. Quieren ayudar a la gente y creen que quitando imagenes y eliminando devociones se avanza en algo cuando nos alejamos más de Dios. Hay que ir al fondo del problema, leer a Belloc y después denunciar el consumismo del pueblo y la voracidad del capital.

    Pero más le ha valido actuar y equivocarse que limitarse a celebrar misa y quedar bien con cuatro actos al año.

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  6. Juan Díaz Casares30 de julio de 2013, 16:22

    Y llegará la Luz
    a nuestras casas,
    donde los corazones anudan,
    amores y palabras...
    ...Es cierto Abelard, nos marcaste y sigues marcando principios de ética y coherencia, con nuestro ser espiritual y el compromiso de lucha por la Justicia, que transforme esta Sociedad.
    Y no te hemos olvidado.

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  7. Persona y cura ejemplar.

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