viernes, 24 de agosto de 2012

Apología y realidad de la JOBAC

Uno de nuestros lectores nos pidió que expresaramos nuestra opinión sobre la JOBAC a raiz de la aparición de una entrevista en el Full Dominical a Montserrat Sintes, autora de un libro sobre este movimiento cristiano. Al encontrarse de vacaciones nuestro experto Salvador Foscós, que el verano pasado realizó un trabajo en cuatro entregas sobre la Jobac, hemos recogido este escrito del blog Desde mi celda ya que la opinión de su autor coincide en muchos puntos con la nuestra y os transcribimos el texto íntegro con la posibilidad de insertar vuestros comentarios

Entre los libros a los que les ha llegado turno de ser leídos aprovechando la modorra veraniega, se halla el de Montserrat Sintes, La JOBAC (1974-1992) Desencís i utopia de la joventut a Catalunya, Eds. Saragossa, 2011. Curiosamente lo termino la misma semana en la que la hoja diocesana, también en el estío carente de temas más puntuales, entrevista a la autora. 

El libro, pretendiendo contar la historia, no deja de tener un cierto aire apologético, al que, se quiera o no, le obliga la documentación utilizada. Entendámonos. Imaginen que ustedes quieren hacer, desde un punto de vista inicial de cierta simpatía, una historia del franquismo y utilizan para ello, casi exclusivamente, los ejemplares del diario Arriba y los testimonios de los antiguos mandatarios franquistas. ¿Me explico?

No formé parte de la JOBAC (= Joves cristians de barris obrers i ambients populars), pero conocí el movimiento porque estaba implantado en mi parroquia a mediados de los ochenta. Creo honradamente que fue un movimiento positivo, entre otras cosas porque en aquel momento y en aquel lugar no había otras alternativas juveniles cristianas y porque, con tantos caminos abiertos a la inadaptación (como la droga o los anarquismos), la pertenencia a la JOBAC tenía cierta garantía de equilibrio y de sana pertenencia. Cuestión distinta era el porqué un joven entraba en el movimiento; podía ser desde una órbita de fe previa (personal o familiar), pero también esas otras motivaciones que a cierta edad tienen un carácter inductor no sé si menos legítimo pero en verdad no menos enérgico (tocar la guitarra con otros jóvenes, participar en una movida, pertenecer al mismo grupo en el que se encontraba la rubia Laura y su buena delantera, etc.).

La JOBAC tuvo un fuerte papel educativo y unos limitados resultados prácticos. Formó buenos militantes, aunque no estoy seguro si puede afirmarse que formara militantes cristianos. Podía ayudar a mantener la fe, pero difícilmente suscitarla. Hablo siempre de una fe seria, profunda, interiorizada, no de una mera apariencia temporal. Según uno de los testimonios nada imparciales, el movimiento era positivista, pragmático, modelable, poco ideológico. Falso. El movimiento tenía una ideología clara, aunque poco explicitada, y transmitía esa ideología y no otra cualquiera. Tenía ideología y dogma, y no precisamente por el lado católico de la palabra "dogma". En su utopía de una iglesia utópica en una sociedad utópica se situaba demasiadas veces al margen de la iglesia real o contra ella. Bastaría una pregunta para dilucidar este aspecto: ¿cuántas vocaciones a la vida sacerdotal o religiosa nacieron y crecieron dentro del movimiento? No es una mala pregunta, especialmente si consideramos que algunos de sus puntales tuvieron encomendado en una época pasada el Seminario de Barcelona. Todavía me parece escuchar sus lamentos cuando reconocían su propia desorientación y su propio desencanto por la múltiple procedencia de los seminaristas (especialmente sentidos si venían de movimientos calificados de "conservadores").

La JOBAC fue un movimiento de grandes manifiestos teóricos (campañas, eslógans, pancartas) que desembocaban en escasísimos logros prácticos. A añadir una preocupación (de esto el libro da buena fe) casi patológica por la estructuración (reunión, coordinación, estas siglas u otras, etc.), realmente difícil de entender tratándose de un movimiento, como dice Mingo, "poco ideológico". El ambiente en el que nació era de siglas, de pluralidades partidistas, de oficialismos y renovaciones, de congresos y reagrupamientos y escisiones, y etcétera y etcétera. Además, no podía ser poco ideológico cuando tenía algunos consiliarios fuertemente ideologizados. Este de los consiliarios y los curas más o menos implicados en la movida es otro tema. Había básicamente dos grupos: uno, los de pasta más bondadosa y comprensiva (como Domingo, Marqués, incluso Soler), otro, de tipos ciertamente más maquiavélicos (Hortet, Cervera, Vives); por supuesto, dejo al margen a Morlans, porque ya se sabe que quien habita en el Olimpo no puede ser contaminado con las veleidades de los humanos y bastante es que alguna vez descienda como deus ex cithara a poner un toque de sublimidad en sus grises vidas.

En el libro hay, sin embargo, algún destello de mayor honradez, especialmente relevante cuando se trata del testimonio de un simple militante que recuerda hasta qué punto la catalanísima JOBAC tenía verdaderas dificultades (y tuvo que hacer al respecto un proceso de reconversión tal vez demasiado tardío) para integrar a los jóvenes procedentes de familias inmigrantes. Tampoco puede pasarse por alto el mea culpa entonado por uno de los consiliarios cuando reconoce la limitadísima acción evangelizadora del movimiento, objetivo a medias "entre cumplido y no cumplido" (?), y, en concomitancia con su objetivo generalista, la poca valoración prestada a los jóvenes verdaderamente creyentes.

En fin, tal vez haya una segunda chance para la JOBAC en estos tiempos nuestros de desencís, tal vez la nostalgia deje paso al nacimiento de una nueva utopía. Si el alcalde de Marinaleda, del que nadie se acordaba ya fuera de su pueblo, ha regresado y vuelve a estar en el candelero, ¿por qué no tendría que volver a brillar la esplendorosa luz, vos estis lux Cataloniae, de la JOBAC?

12 comentarios:

  1. Curioso, cierto, grave y tristas, "verdaderas dificultades para integrar a los jóvenes procedentes de familias inmigrantes", inmigrantes interiores no olvidemos la época, no confundamos con sudamerianos o rumanos actuales.
    Pese al antecedente el error en nuestra Iglesia catalana se repite, y Vives de Copríncipe.
    Como antes, dificultades ninguna, simplemente que no entren, que se queden fuera, que se hagan evangélicos como los gitanos.

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  2. No estoy de acuerdo en que "la Jobac fue un moviento positivo porque no había otras alternativas".
    Creo que fue un movimiento catastrófico que se cargó toda una generación de jóvenes cristianos, que se quedaron en militantes pero no en cristianos y menos en católicos.
    Por otra parte la Jobac se vendía en muchos sitios diocesanos, incluyendo el Seminario, como "EL" Movimiento, como si fuera el único posible, como el sindicato vertical o el partido comunista en la Unión Soviética.
    Es cierto que en sus orígenes aún no habia llegado Juan Pablo II impulsando los nuevos movimientos verdaderamente católicos, pero hubo un tiempo de convivencia y los mandameses diocesanos seguían impulsando la Jobac y despreciando los Nuevos Movimientos.

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  3. La historia se está repitiendo, los hijos de los latinoamericanos se encuentran con las puertas cerradas de las iglesias, no se les dice que se vayan, pero se les ignora. De ello ya están sacando provecho las sectas evangélicas.

    Y no escarmientan.

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  4. Muchas gracias por atender a mi solicitud. Simplemente, una precisión: yo había pedido un artículo acerca del hecho de que en el Full dominical apareciese una loa a la Jobac, no un artículo de la Jobac. Es decir, un artículo que destape el tinglado de uno de los instrumentos más fuertes a la hora de tocar la cabeza de los fieles. Y de los fieles fieles, es decir, los fieles que van a misa. De todas maneras, muchísimas gracias.

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    1. El Full Dominical es la voz de su amo, igual que Catalunya Cristiana. La misma linea de la mayoría de colaboradores de Sistach (Turull, Matabosch, Bacardit...).
      Hace poco hacíamos referencia a que el Full hacía propaganda de sesions de Eneagrama (New Age) y otras tonterías condenadas explícitamente por la Iglesia.
      La columna de entrevistas de Bardají, en el Full Dominical podría estar perfectamente en la web de Llisterri, son del mismo palo.

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    2. Germinans, una web condenatoria, inquisitorial, uniformista, rancia, trasnochada...

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    3. ¿Informar es condenar? ¡Quién es el rancio?
      Quins anys aquells... ahora parece todo claro, pero en aquel tiempo no lo estaba tanto, especialmente en las parroquias de Barrio como en el Besòs, donde llegaron a controlar casi todo. Es bastante triste visto hoy.
      ¡Si hubiéramos tenido Internet y Germinans entonces!

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    4. Moderador:
      Te ruego que no des paso a los paupérrimos comentarios de trolls indolentes y sin recursos, como el de anónimo del 26 de agosto a las 18'07. Esto baja mucho el nivel delos comentarios Y no tiene ninguna utilidad.
      Al menos, que se lean la entrada o sus comentarios y que se trabajen un poco más sus insultos. Creo que estáis en vuestro perfecto derecho de exigirlo.

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    5. Ya he avisado en diversas ocasiones que este tipo de comentarios no se publicarían. Aún así algún día me levanto algo más tolerante y pienso: "Bueno, hoy dejó pasar este troll". Pero no es ni va a ser lo habitual

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  5. JOBAC no están a la altura de las circunstancias,hablan mucho y poco hacen.que lejos esta JESUS! Si no salen los curas a visitar hospitales,centros de día ni nada de esto,menos van hacer los de la JOBAC y similares.Todo es bla,bla y bla.
    Hay pocos de la vieja usanza.

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  6. "Joves cristians de barris obrers i ambients popular". Aquí empieza el problema, en montar extravagancias innecesarias. Como barrios (obreros o del tipo que fueran) tendrían unas demarcaciones parroquiales, lo que no es capricho de ningún tipo. Por parroquias, corresponderían unas características similares de los feligreses, de sus ambientes, entorno, etcétera. Por tanto, no era necesario montar un arciprestazgo enteléquico, ortopédico y poco legítimo, que tuvo una utilidad más que cuestionable y unos resultados que serán los que sean, pero de apostólicos y evangélicos no tienen nada.
    Es más, ¿Si no son jóvenes, de barrios obreros y ambientes populares, ya no interesan?.

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  7. Os habéis enterado de que la JOBAC no existe des de 1992?
    Los que tanto criticáis, habéis pertenecido al movimiento? Conocéis a alguien que haya estado dentro?
    Ay Señor, que vemos la paja en el ojo de los otros y no vemos la biga en el propio.

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