domingo, 29 de julio de 2012

Crisis económica y aborto: dos efectos de una misma causa

causa efectoNuestra crisis económica tiene sus causas en un modelo de persona y de sociedad que ha ido penetrando en el tuétano de nuestro país y que se basa en la huida de la realidad de las cosas. Ignorando la dimensión transcendente de la Persona y las lecciones que proporciona la Historia, la visión de las cosas ha quedado encasillada, limitada en su extensión y amputada, ofreciendo a la razón una realidad engañosa sobre la que tomar decisiones.

En un plano más inmediato, nuestra crisis económica está producida por una asignación imprudente de unos recursos conseguidos con un sobre-endeudamiento de dimensiones oceánicas. Es decir la sociedad española debe devolver un dinero no invertido, en suficiente proporción, en destinaciones que elevaran la productividad y la riqueza futura del país. Bien al contrario, ha sido gastado (frecuentemente dilapidado) en destinaciones improductivas. La cuestión reside en preguntarse por qué en el seno de las administraciones públicas y por parte de las autoridades controladoras, analistas económicos y gestores bancarios, fue tan escaso el grito de alerta cuando las cosas aparentemente iban bien. ¿Cómo fue posible que casi nadie alzara su voz para avisar que España estaba construyendo un modelo de crecimiento con cimientos levantados sobre la arena? 

La respuesta puede parecer compleja o simple, pero me parece de la misma complejidad o simplicidad que la que puede presentar la cuestión del aborto. En el aborto ha imperado e impera el “no preguntes”. El parecido “no preguntes” que se respondía a aquellos que preguntaban sobre si las bases de nuestro crecimiento económico eran sólidas. “Tú vive aquí y ahora”, y no te cuestiones. Estas son y eran las coordenadas que explican por qué casi nadie alzó su voz. Vive sin preguntarte sobre el pasado o el origen último de la Vida, vive sin preguntarte sobre el futuro o la Vida futura. “Vive como si Dios no existiera”. Vive ahora y aquí, o sea, el camino más imprudente hacia la autodestrucción. Autodestrucción económica, autodestrucción demográfica, autodestrucción moral, humana y social. 

Detrás del “no preguntes” sobre la vida humana de un feto, se encuentra oculto en la mayoría de los casos, el tema sobre la calidad humana de nuestras relaciones afectivas y sexuales. Es decir sobre los fundamentos últimos sobre los que se edifica el amor de una pareja. Y no es este el único campo donde actúa el “no preguntes”.

¿Sobre qué edificamos nuestra Sociedad? Aunque se quiera ahogar la pregunta con una piedra de molino dentro del mar, tarde o temprano la soga se deshilacha por las crisis (sea de pareja, económica…) para hacer reflotar la pregunta hasta el nivel de la visibilidad.

Son épocas para grandes personas que se hagan grandes preguntas. En esto estamos igual que al final de la Europa decadente previa a la aparición de los grandes totalitarismos del siglo XX basados en sistemas filosóficos errados pero omni-comprensivos. Y nuevamente, como en cada siglo, el Cristianismo se eleva como la única salvación auténtica de la Humanidad: porque va al tuétano de la realidad y lo hace de una manera cierta e integral, cien por cien humana y cien por cien divina.

Una sociedad antiabortista es una sociedad de hombres no empequeñecidos, que dicen las cosas por su nombre. Y a la vida la llaman vida y a la muerte, muerte. Hombres que no quieren engañarse y que prefieren un mundo donde impere la búsqueda de la verdad y no la comodidad de no incomodar con preguntas que apelen a la realidad última de las cosas.

Cuando nos preguntamos por qué, (casi) nadie alzó su voz cuando todo aparentemente parecía ir bien (en una relación afectiva desordenada, en medio del boom crediticio e inmobiliario...) nos tendríamos que cuestionar sobre la calidad y profundidad de nuestras preguntas. Algo que al final remite a la calidad humana, que no comodidad, con la que vivimos nuestra Vida.

Guilhem de Maiança

8 comentarios:

  1. Reconozco que en algunos escritos de Guilhem de Maiança no he compartido totalmente su contenido, pero éste lo subscribo completamente

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sobscribo y rubrico el contenido del articulo. JTB. Valencia

      Eliminar
  2. Guilhem:

    Siento darte esta mala noticia por el compromiso que conlleva, pero tienes la obligación de escribir más, mucho más sobre esto. Debes a España, al mundo entero uno o varios libros en los que abordes este tema con el acierto que has mostrado aquí y el no dárnoslo va a ser un pecado descomunal.
    Ponte ahora mismo a escribir y no me pares hasta que esté satisfecho. Te lo ordeno con toda mi admiración y aprecio, pero en modo irrevocable.
    A ver si en el fondo, una de las causas más recónditas de esta situación ha sido el hecho de que artículos como este escasean y estamos desorientados.

    ResponderEliminar
  3. Si dentro de la misma jerarquía católica se ha establecido el "no preguntes" o el "dime lo que quiero oir". Así nos luce el pelo. Emponzoñados en los abortos que hacen en nuestras propias instituciones. Un comunicado de vez en cuando y... ¡a vivir que son dos días!

    ResponderEliminar
  4. Si a si Majestad católica le faltó tiempo para sancionar la ley del aborto. ¿Te crees que la jeraquí ha hecho algo? Nada. Cómo vamos a exigir al pueblo de Dios que sea coherente, si después de esto continúa asistiendo a cualquier misa, incluidas las papales. Qué lejos estamos de la época de Ambrosio que impidió entrar a su sede al emperador Teodosio, amigo suyo, por las matanzas cometidas......
    ElCidCabreador

    ResponderEliminar
  5. Muy buen post, muy buenas reflexiones.

    ResponderEliminar
  6. En España
    112.000 abortos año
    306 al dia
    12,75 hora
    Una sociedad mayoritariamente sorda, ciega y muda sobre este hecho esta moralmente destruida desde los que mandan hasta el menor de sus miembros.
    El único remedio es volver a Dios,

    ResponderEliminar
  7. La máxima que impera en la sociedad occidental no es ama la Verdad (el Bien) y rechaza la Mentira (el Mal), sino busca el placer (preferentemente inmediato y material) y huye del dolor. No debe pues sorprendernos que el hedonismo que lo impregna todo rehuya plantearse toda cuestión molesta. El Demonio, en quien hoy casi nadie cree, lo tiene bien arreglado. Al final, como bien sabe el Enemigo, la política del avestruz es ciertamente letal.

    Excelente artículo Guilhem, lo suscribo al 100%.

    ResponderEliminar